Visa para Ariruma Kowii

Artículos – Periodismo de opinión

Por Raúl Vallejo

¿Quién es Ariruma Kowii? Él no ha sido ni el propietario ni el administrador de algún banco ecuatoriano que concentró créditos en provecho propio. Él no ha sido financista de campaña electoral que cobró sus favores económicos a través de la expedición de leyes destinadas a salvar sus empresas en quiebra. Él tampoco ha sido miembro del círculo de poder que arruinó la economía ecuatoriana con medidas tomadas para salvaguardar el perverso maridaje entre el poder económico y el poder político. Mucho menos ha sido miembro de una red destinada a enriquecer a una camarilla mediante el abuso de los fondos públicos.

¿Quién es, entonces, Ariruma Kowii? La profesora Regina Harrison, directora del Departamento de Literatura Comparada de la Universidad de Maryland, en College Park, concluye su libro Entre el tronar épico y el llano elegíaco: simbología indígena en la poesía ecuatoriana del los siglos XIX-XX. (Quito: Uasb/Abya Yala, 1996), con la traducción del poema “Cai Ecuador Mama llacta” (“Esta Ecuador Madre patria”) y un extenso comentario sobre el sentido cultural de la poesía de Ariruma Kowii. Él ha publicado dos poemarios: Mutsuctsurini (1988) y Tsaitsik. Poema para construir el futuro (1993); y un breve Diccionario de nombres Kichwas (1998). En mi artículo “Claves de lectura para lectura claves” (Vistazo, junio 5, 1997) señalé que Ariruma Kowii (Otavalo, 1961) en su segundo poemario desarrolla, desde su identidad indígena, la voz propia de aquellos pueblos a quienes antes la voz del poeta prestaba su palabra, construyendo un discurso poético al que confluyen el quichua y el castellano: “Rimaik Kausaimi / Kausaika / Kashpirishka kajpilla, kasilla / umaj allimi kan / La palabra es vida / vida es libertad, paz, / armonía, reciprocidad”.

Parecería que si hubiera sido cualquier de los personajes descritos en el primer párrafo, es más que probable que estuviera residiendo en Miami, curándose del estrés; en Washington DC como funcionario de algún organismo; o, en Boston, como profesor universitario. Y da la impresión de que en todos esos casos, la embajada norteamericana le habría conferido la visa respectiva. No quiero ni pensar que como se trata “tan sólo” de un poeta indígena, que todavía no habla inglés aunque en sus planes esté el aprenderlo, que vive orgulloso de su pueblo y se viste con la elegancia y la sobriedad de los Otavalos y usa la típica trenza de los varones de su cultura, entonces cualquier funcionario menor de la embajada puede darse el lujo de negarle la visa. Quiero creer que de ninguna manera se trata de una directriz política de la embajada.

¿Para qué pide visa Ariruma Kowii? En 1998, Kowii obtuvo su Maestría en Letras en la Universidad Andina Simón Bolívar con la tesis “Inti raymipi tukapukuna kamaka kausai imashina kaimanta” (Simbolismo, identidad y poder en el Inti Raimi del cantón Otavalo”). Ahora quiere sacar su PhD. El 22 de junio de 2000, William W. Destler, decano de la Escuela de Graduados de la Universidad de Maryland le comunicó oficialmente la admisión al programa de Doctorado de Español y Literatura, asignándole la identificación estudiantil 019-00-0799 y enviándole el formulario I-20 para la solicitud de visa de estudiante. Cuando Kowii se presentó en la embajada norteamericana, un funcionario lo entrevistó en inglés sabiendo que Kowii estudiaría inglés en los Estados Unidos. Finalmente, con una lógica kafkiana, el funcionario le negó la visa de estudiante, de un programa que incluye el aprendizaje de inglés, porque no hablaba inglés.

Reconociendo que es derecho de las autoridades de cualquier país otorgar o negar una visa, todavía confío en que la Embajadora de Estados Unidos intervendrá directamente en este caso y otorgará la visa de estudiante a Ariruma Kowii, cuyo nombre en quichua, quiere decir “Árbol de la paz”.

Santa Ana de Nayón, 07.27.00