En el teatro sala Seki Sano, order de la Corporación Colombiana de Teatro, en Bogotá, tuvo lugar el martes 25 de agosto la lectura dramática del monólogo “El viaje interminable”, a cargo de Raúl Vallejo. El monólogo, escrito por el ecuatoriano Jorge Dávila Vázquez, es la historia de un hombre viejo, alucinado y solitario, llamado Nicolás Perdomo, que evoca recuerdos de un amor triste y de viajes a una Europa, anclados en el tiempo eterno de la fantasía, y que hace de su charla con los vecinos una angustiosa búsqueda de solidaridad por parte de su prójimo.

El monólogo, que duró aproximadamente 40 minutos, estuvo dirigido y producido por la actriz colombiana Marialeón Arias Cano; contó con la colaboración de la actriz Daniela Vallejo, el video realizado por el músico Daniel Santa y con el trabajo técnico del maestro de teatro, Jaime Niño.

“La experiencia de esta lectura dramática me ha permitido una labor de interiorización que terminó siendo purificadora, en este tiempo de duelo personal”, reflexionó Vallejo sobre su trabajo teatral: “Meterse en un personaje e introducir al personaje en uno mismo son dos tareas que se funden en una sola al momento de salir a escena: lograr que las palabras digan verdades vitales al público”.

“Yo solo soy un actor aficionado y siempre me ha gustado el teatro; por lo mismo, tengo un enorme respeto y admiración por los actores profesionales. De ahí que agradezco a Marialeón Arias porque creo que sin su dirección ni siquiera me hubiera atrevido a leer el texto como si fuera un recital de poesía. Asimismo, agradezco el trabajo de preparación actoral que hizo conmigo mi hija Daniela: ella me enseñó a construir desde la verdad existencial, el espíritu del personaje”, continuó Vallejo.

La lectura dramática de “El viaje interminable” se realizó ante una audiencia que llenó la sala y que se manifestó conmovida ante la representación y cargada de entusiasmo frente a la puesta en escena. El reconocido actor colombiano Julio Medina, que asistió a la representación se expresó muy entusiasmado por la lectura dramática y le dijo a Vallejo: “De manera sencilla pero efectiva llenó las condiciones para atraer la atención del público allí presente, dejando que de lo profundo de sus sentimientos y experiencias, naciera el personaje de la historia con sus diferentes facetas espirituales y anímicas. Gracias por el placer de haber recibido el impacto del ser humano de la historia, a través de las cualidades suyas como persona y como intérprete”.