¡Te ríes del río!

Artículos – Periodismo de opinión

Por Raúl Vallejo

Te ríes del río: te ríes. ¡Cómo te ríes del río de sangre enrojeciendo el río! ¿Te ríes del río de bayonetas abriendo de manera cruel las barrigas de los cientos de trabajadores olvidados de reír? Del río de gente huyendo hacia el río Guayas, no te ríes; te ríes de las sanguinarias risas de aquellos soldados del escuadrón “Cazadores de los Ríos”, tan hórridas como sonrisas vacías. Del río de cadáveres echados como fardos de vergüenza al lecho del río, no te ríes; te ríes del paso risueñamente marcial de los batallones “Vencedores”, “Montúfar” y “Sucre”, que sumaban 2.200 hombres en armas, aplastando la risa triste del que nunca aprendió a reír.

Del río te ríes: del río. ¡Cómo te ríes de la Ley Moratoria, expedida el 29 de agosto de 1914! De los obreros que en la Sociedad Tomás Briones conformaron el 15 de octubre de 1922, la Federación de Trabajadores Regional Ecuatoriana, no te ríes; te ríes de esa ley moratoria que suspendió de manera indefinida la obligación de los bancos de pagar en oro a lo tenedores de sus billetes. De la huelga de los ferrocarrileros de Durán proclamada el 17 de octubre de 1922 que pedían “considerar la semana de trabajo de 6 días” y que “se respete irrestrictamente la ley de 8 horas” diarias, no te ríes; te ríes de esa ley moratoria que en sus efectos dio valor circulatorio real a los papeles de los bancos aunque hubieran quedado legalmente inconvertibles.

Del río: te ríes, te ríes. ¡Cómo te ríes de los 9 millones y medio de sucres de exceso de circulante emitido por el Banco Comercial y Agrícola, cuyo apoderado jurídico desde 1912, era el doctor José Luis Tamayo, presidente del Ecuador en ese aciago 1922! Del paro general de ese miércoles de masacre en el que los dirigentes estaban divididos entre empresarios críticos al gobierno, intelectuales de oposición y dirigentes populares, no te ríes; te ríes del hecho de que la campaña electoral de Tamayo fuera financiada por el Banco Comercial y Agrícola, según lo dicho, en 1927, por Luis N. Dillon. De la primera represión brutal de ese día, en la panadería “Norte América”, en Guayaquil, en donde murió el obrero Alfredo Baldeón, no te ríes; te ríes de la enceguecida furia de los soldados que comenzaron a utilizar sus fusiles Mauser-Mannlincher y sus ametralladoras Maxim-Nordenfelt contra la población movilizada en las calles, a la altura de la avenida Olmedo.

Te ríes: te ríes del río. ¡Cómo te ríes del cínico parte del general Enrique Barriga, Jefe de Zona Militar: “la disciplina y conmiseración de nuestras tropas hicieron que no hayan habido unos cuantos miles de muertos… me aseguran que los muertos y heridos pueden llegar a doscientos”! De los pedidos de incautación de giros para la baja del cambio, abolición de bienes estancados, impuestos sobre tierras ociosas y protección a la agricultura, no te ríes; te ríes del olvido en el que han caído los más de mil obreros asesinados hace ochenta años.

Te ríes, te ríes: del río.¿Alguien todavía pone “las cruces sobre el agua” del río Guayas, como lo describiera Joaquín Gallegos Lara en su novela? ¡Ay, cómo te ríes! ¡Eres un espectro del 15 de noviembre de 1922!

PS: Los datos del artículo fueron tomados del libro del historiador Patricio Martínez, “Guayaquil noviembre de 1922. Política oligárquica e insurrección popular” (Quito: Centro de Estudios y Difusión Social, 1988)

Nayón, 15.11.02