El regreso del Padrino

Artículos – Periodismo de opinión

Por Raúl Vallejo
Premio de periodismo “Símbolos de libertad”, 2002, categoría “Artículo de opinión”

Que se cuiden los funcionarios del gobierno que en algún momento de su historia personal fueron parte del coro de áulicos que lo convirtieron en el Poder que por sí mismo representa. Ya rodarán algunas cabezas como parte del circo en el que convertirá la próxima campaña electoral. Que se desvelen los empresarios honestos que no están dispuestos a entrar en el círculo de negocios del que él es su centro indiscutible, el oficiante que reparte el crédito y las utilidades, el que distribuye la prosperidad o la quiebra según la bilis de su hígado empapado de vodka. Ya se armarán escándalos destinados a quebrar algún banco cuyos propietarios no gozan de su favor. Que se pongan a buen recaudo los que quieren pensar por su cuenta, los que alguna vez fueron motejados como “sociólogos vagos”, aquellos a los que se acusa de ser la “antipatria”. Ya vendrán los insultos directos, las epístolas cargadas de adjetivos pasados de moda en los periódicos, las amenazas y agresiones físicas llegado el caso, la presión para que los despidan de sus empleos.

Que el país entero desempolve la memoria de lo que ha sido hasta hoy el Poder en el gobierno, el Poder chantajeando al gobierno, el Poder ensoberbecido en el Poder: el Padrino ha regresado.

El Poder en el gobierno decidió que la medida de la Ley la imponía con la vara que para ello fabricó el Padrino. Con la fuerza del aparato del Estado bajo su gobierno, el Padrino fue capaz de rodear de tanques al edificio de la Corte Suprema de Justicia. Con la complicidad de las autoridades por él mismo nombradas persiguió a quienes intentaban instalar un canal de televisión que no habría de estar a su servicio. Manipuló a los mandos de las Fuerzas Armadas para instaurar un gobierno autoritario, democrático en la forma, dictatorial en los hechos. Presionó continuamente a los medios de comunicación, a los empresarios y banqueros que no eran afectos a celebrar sus puntos de vista. El sangriento final del secuestro de un banquero cuya operación fue comandada personalmente por el Padrino jamás, hasta hoy, ha sido investigado tal como se investigan hechos de esta naturaleza en países con cultura democrática y en donde el poder no está concentrado como concentrado está en las manos del Padrino. Los derechos humanos fueron atropellados y el símbolo de ello es la desaparición de dos jóvenes hermanos cuya memoria sobrevive gracias a la tenacidad de sus padres. El Poder en el gobierno ya nos enseñó su rostro dictatorial.

El Poder chantajeando al gobierno obligó a un gobernante timorato a firmar lo que en el argot de nuestra política doméstica pasó a denominarse un “contrato colectivo”: presupuesto para los entes regionales que gobierna el partido de el Padrino, funcionarios afines de segunda línea pero claves en la administración del aparato del Estado, y, en público, una oposición al gobierno que sólo podía dar réditos políticos. El Poder chantajeando al gobierno es el poder que moviliza a la más grande ciudad del país bajo consignas regionalistas. Es la declaratoria de guerra política para defender a un banquero acusado de actos de corrupción financiera únicamente porque pertenece al círculo de su poder económico. Es la presión a los gobiernos para asumir la quiebra de bancos manejados como caja chica por nuestros liberales de pacotilla, esos que quieren tanto mercado como puedan para acumular riqueza y tanto estado como necesiten para salvar los trastos de sus negocios quebrados. El Poder chantajeando al gobierno ya nos enseñó su rostro insaciable.

Que nadie crea que las pajaritas preñadas existen, ni sueñe con mezclar agua y aceite. Hoy, el Padrino está aumentado y corregido: el Poder ensoberbecido en el Poder. El Padrino ha regresado junto a su séquito de fieles caballos de paso y devora a sus propios hijos igual que Cronos, porque está convencido de que nadie puede suplantarlo en el trono.

Santa Ana de Nayón, 08.22.01