¿Es posible la patria?

Artículos – Educación

Por Raúl Vallejo
Nayón, 26.02.04

¿Es posible la patria? El día de ayer, en los colegios y escuelas de la Sierra, el estudiantado realizó el Juramento a la Bandera. Este momento cívico me hizo preguntarme cuál es el contenido actual de jurar lealtad a un símbolo patrio pues, mientras se mantuvo el conflicto territorial, el juramento estaba cargado de una actitud guerrera. Ahora que la frontera se ha cerrado, ahora que se habla de un mundo global, ahora que algunos consideran negada la existencia de una identidad nacional, ¿qué patria es posible? Lastimosamente, nuestras elites gobernantes están más atentas a sus intereses ligados al capital transnacional –que no tiene patria–, que a la construcción de un proyecto nacional que considere la diversidad y particularidades de nuestro Ecuador.

Los países que acuden al mercado global lo hacen desde la definición de qué es lo que quieren para su propio beneficio. Cuando nuestros gobernantes firman tratados de libre comercio, acuerdos para la instalación de bases militares, aceptan sin chistar las imposiciones del FMI, o definen la política exterior, casi nunca tienen presente un proyecto nacional que incorpore a todos, que tome en cuenta la diversidad del país, que busque beneficiar a los excluidos, que considere más urgente el pago de la deuda social antes que la satisfacción de los tenedores de la deuda. Nuestras elites, en concreto, prefieren quedar bien con los burócratas dorados del FMI y con el gobierno de los Estados Unidos, antes que con la gente común que hace la patria. Es lamentable pero las elites gobernantes únicamente piensan en la satisfacción narcisista del poder.

Por definición constitucional somos un Estado pluricultural y multiétnico. El sistema educativo debería ser el primero en desarrollar estos conceptos en su concepción pedagógica, en sus métodos de enseñanza, en sus contenidos académicos. Las políticas agrarias deberían considerar la tradición agrícola de las diversas culturas para redefinir el concepto de propiedad de la tierra, de modos de cultivo, para cuidar la propiedad comunal del agua. La defensa del medio ambiente debería cuidar nuestra biodiversidad y oponerse al sistema mundial de patentes que despoja a nuestras comunidades del uso ancestral de la naturaleza. La patria, por tanto, demanda de la ciudadanía una conducta que asuma en la cotidianidad esta condición.

Alimentémonos del mundo al mismo tiempo que alimentamos al mundo con nuestro ser. Que nuestra presencia en él sea clara. Que seamos una bandera que ondea diáfana y distinta y que proclama paz en medio de otras banderas con las que convivimos, satisfechos de los colores propios. Y para ello requerimos un proyecto de país que proponga todas las inclusiones necesarias. Y para ello requerimos una distribución más justa de la riqueza nacional. Y para ello requerimos una democracia que no dependa de los caprichos de aquellos hombres que actúan como si fueran dueños de la república. Requerimos recuperar, construyendo una vida mejor para todos, el orgullo de ser ecuatorianos.

Una patria culturalmente enriquecida por su diversidad. Una patria que camine en el mundo satisfecha de su propio rostro. Una patria que realice en sus entrañas la justicia social, la libertad, la solidaridad. Una patria que procure la plenitud espiritual de los ciudadanos y ciudadanas que la pueblan. Sí, definitivamente, la patria es posible.